lunes, 6 de junio de 2016

"La Pesadilla"


    El demonio del mal es uno de los instintos primeros del corazón humano. Edgar Allan Poe




    La tentación de escapar. El pecado de adorarme. Subo las escaleras de las tinieblas, sonámbula, inconsciente, con una embriaguez letárgica que me hunde en siete cabezas que me arropan. La cama es fría, inerte, y me sumerjo en el “sinsueño” de mis delirios. Su voz se acerca, la piel se me eriza, es él, el innombrable. La serpiente antigua, la luz eterna que algún día brilló. Me persigue y se disfraza, atenuando su culpabilidad injustificada. Quiero despertar, pero me hallo con los ojos abiertos. ¿Cómo despertar del sueño en el que estoy despierta? Su voz se acerca burlona, y, debajo de mi cama, se coloca. El cuarto está oscuro, y cual ciega, sólo puedo oír unas palabras que no entiendo, descontextualizadas. Entre lágrimas, le ordeno que se marche. Lo resisto, lo evito, lo maldigo entre dientes. Otra voz, ahora femenina, se mezcla con la suya. Pero sigue siendo él. Capaz de entonar mil voces, capaz de agitarme el corazón. Quiero despertar. Sigo despierta en el sueño infernal. Las paredes arden, mi corazón arde, mis palabras tambalean en la duda.
    Despierto. Mi cabeza oscila entre las dimensiones del abismo y mi descanso parece no llegar, mi pesadilla no tener fin. Me levanto y ya no le veo. El temor de despertar en ese sueño me deja apenas con las fuerzas para entender que, después de todo, mi peor enemiga soy yo. Mi mente. Mi imaginación.
    No existe nada que no se pueda curar con un atisbo de inconsciencia.  


    La Pesadilla, Henry Füssli


    La Pesadilla, de Füssli, es quizá el cuadro que más representa mis pesadillas. A la mujer la acecha el demonio, y el descaro de entrometerse en su cama, en su intimidad, es hasta cínico. 

    Danna Merchán

lunes, 28 de marzo de 2016

Automalevolencia entrópica

26 de marzo




Vivo entre piedras,
su forma se me parece.
¿Yo soy una piedra,
un juguete en la tumba de un niño,
una medalla ennegrecida?
Soy más bien un espejo gastado,
una superficie que no refleja,
un rostro impar,
un día que termina.
Habitante de la Nada, Susana Thénon



Todo tiende al caos. Y yo también.

Me siento abatida por el run-run del viento, por el sinfín de palabras huecas. Había sido impertinente dejarme vencer por ellas, malnutrida, malolienta. Siento que lo que salió jamás volverá a entrar, a no ser que nazca de nuevo. La pureza, la decencia, la honra. Como el humo de un cigarro, que se escapa en contra de la gravedad, como el vapor del agua de mi cuerpo, como tu sudor. Sólo tú sabes qué escondo, todo lo que niego por dejar de ser. Sólo tú sabes a lo que renuncio por las dudas de un pasado que no llega, de un futuro que ya fue. El silencio, el estruendoso silencio. Me socorre para dejarme en evidencia delante de todos tus cráneos. Ese silencio que rompo para cuestionarme delante de una taza de té, si soy realmente la del reflejo del líquido. Esa imagen jamás la veré fuera de mí, esa eterna desconocida parece ser alguien de carne y hueso. Yo soy intangible, el espíritu que vuela en sueños atormentados, en pesadillas interminables. Soy miles de cabezas ahuyentadas por el perro de tu macabra mansión. Tú sabes quién soy, pero te callas. Me temes detrás del espejo, ni siquiera me miras. Insisto y me giras la mirada. Sólo tú eres capaz de encerrarme en ti, en tu carne y en tus huesos, para ahorcarme y llevarme a la tumba.  
Soy ambivalencia cíclica, arco-iris acreciente, témpano errante entre mi mente y mi alma.
Me hablo, pero no me escucho.





BALTHASAR KLOSSOWSKI DE LA ROLA


Danna Merchán

viernes, 26 de febrero de 2016

Electromagnetismo




"Resuena mi bárbaro gañido sobre los techos del mundo" W. Whitman


Podría definir de mil maneras un estado de ánimo. Podría incluso pintarlo, grabarlo, cantarlo. Todas las fuerzas mayores se enlazan con una realidad poco aparente: la mía.
Con la masa de un sentimiento, midiéndola sobre partículas inimiganibles y posiblemente inexistentes, pesaría la distancia que me separó de aquel momento.
No intento desmontar mis átomos en relaciones gravitacionales o en punzantes vibraciones, pero el eterno vaivén de la intensa tristeza se descompone.
¿Cuánto pesa la masa de una sonrisa? ¿Y de una mirada?
La suya era infinita: me acercaba al desolado Edén, del que me desprendí la primera vez. Me encarcelaba en unos ojos marrones intensos y una cuadriculada retina, oblicua en su hondura, pero tenue en su superficie. Como desterrada, jamás volveré al momento, a la dimensión cuarta basada en el espacio y el tiempo, de su mirada. Se perdió. Y junto a ella la esperanza de revivir la canción alegre, la melodía inestable. Los átomos permanecen. Antes eran simplemente partículas que vagaban, como la fuerza atómica débil. Ahora, como rombos sin rumbo ni sentido, planean mi destrucción. El fin de esta tragicomedia que se alterna con melodramas nocturnos. Él es eterno en la infinitud del sentimiento. Yo soy sucumbida por mi cuerpo y limitada por la distancia de las cuatro paredes del corazón impío. Sollozo y quizá no me escuche jamás.
Ando buscando la antipartícula que cree la energía pura. Que cree la melodía infinita y eterna que logre agrupar mis silencios, que consiga enmudecer mi ira: aquella masa cuantificada y justamente contraria a la mía.

Alegría o llanto, sólo es cuestión de la forma de una cuerda.




"Fractal Fr0st" S.A

Danna Merchán

martes, 19 de enero de 2016

Benzodiazepina


De cualquier modo fallo. Algo me derrumba los sesos, y el péndulo de Foucault se estabiliza. 
Siento la hipertrofia muscular del corazón y la palpitación se acelera. He sentido la inmensidad del cosmos en el vientre del silencio; mantengo la compostura porque nada me socorre. Anochece en las paredes que me aguardan, que me esperan. Desnudo cualquier célula viva, y se quejan. El sonido de la aurora decrece, y el pizzicato  que desplomo con mis uñas despierta mi memoria. Sedienta, hambrienta. Cualquier excusa de libertad es necesaria para escapar. Los fantasmas de la ansiedad se reaniman y empieza la ópera moribunda: retumba en mi cabeza Der Höller Rache y parece 


"¡La venganza del infierno hierve en mi corazón!
¡La muerte y la desesperación arden alrededor de mí!
Si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte,
entonces ya no serás mi hija jamás.
Repudiada seas para siempre,
abandonada seas para siempre.
¡Que se destruyan para siempre
todos tus vínculos con la naturaleza
si Sarastro no palidecerà por tu mano!
¡Oíd, dioses de la venganza!
¡Oíd el juramento de una madre!"


La muerte no se acuerda nunca de mí. 
Parezco invencible, pero no puedo evitar sentir la desolación de las estrellas en el rincón de las nubes. Me envuelven los enemigos del viento, del llanto. Mi cuento es interminable, pero repetitivo. No puedo callar las voces de ultratumba, la incertidumbre, las manos negras que me abrazan: sólo ellas me detienen. Mi tendencia al abismo es un remedio contra mí misma. Contra mis manos secas, mis piernas mudas, mi cabeza fría. La muerte nunca se acuerda de mí, pero me acecha constantemente, soy su rival. Busca el Jaque perfecto, para, descuidada, bloquearme el Rey. 
Me envenenan las risas ajenas, al tiempo que la lluvia gris  me empapa el pelo enredado. No concuerdo ni en ideas, ni en lamentos, y el espacio es sólo un parámetro más para descontrolarme y no entender las razones del Sinvivir constante.
Jamás he sabido hablar sin romper el silencio. Jamás he sabido callar sin dejar atrás los cráneos muertos.

Danna Merchán









viernes, 23 de octubre de 2015

Irrealismo circular



"Maskarnas Horror Vacui" Gijs Weijer 
Eliminar el tiempo y el espacio de la literatura siempre fue mi anhelo. Lo saben los que me leyeron cuando empecé, y lo saben ahora los que leen esto. Casi lo consigo el año pasado a finales de Octubre, y recordé hoy, 23 de Octubre, que perdí ese texto. Era un llamamiento al “irrealismo”, aquello de lo que la literatura ha huido desde sus inicios, a la huella del “Horror vacui” aristotélica.
En ese vacío, no existen las historias, no existe una correlación de hechos, existen, sin más, las palabras sin sentido. 
“El Sinsentido”, porque, si nos ubicamos en la atemporalidad de los inicios, nada se puede explicar. Como contrapartida, me acordé de que a Bécquer se le quemaron todos sus textos, pero tuvo unos amigos de oro, que los recompusieron y se los editaron. Yo no tengo tanta “suerte”, y tampoco puedo dictar de mi memoria algo que salió del corazón, pero sí puedo reinventar. He aquí que, después de un año sin escribir, lo he vuelto a hacer para revivir las esquinas empolvadas que sí encerré en mi alma. Tengo que barrerlas, y empujar ese polvo hacia la Nada:


“Cada día el reloj marca la misma hora. Como si el tiempo se parara, o como si no avanzara nunca. El tic tac se pierde en la ausencia del espacio. Mi cárcel me encierra en tres metros cuadrados que se disipan en átomos, y los veo. Se balancean en cuerdas, retroceden, y me sumerjo en el sueño del día. Los universos se colapsan, y me encuentro envuelta en un vacío donde no puedo respirar. Busco la atmósfera, como pez fuera del agua, y no la hallo. Uniendo todos los elementos para crear oxígeno, ellos huyen de mí. Es una noche, - o día-, cualquiera.
Miro el reloj: la misma hora. Me pierdo y no encuentro el día en el que estoy, ni en el que nací. Sólo veo una niebla gris que empapa mi encarcelación. Mi prisión me ensucia las vestiduras, y me las arranco, y la piel se queda muda. Desnuda, y sin cordura, encuentro la viva imagen del cuarto elemento. El tercer universo se colapsa. Sudores fríos se escapan de mis gemidos, aullando de temor y me socorre una mano helada. No logro ver su rostro, pero temo, y la suelto.
Al soltarla caigo en un abismo donde me encuentro. Sin espacio, sin tiempo. En la Nada donde todo se sumerge, donde todo se escapa.
En alguna noche tibia te busqué y sólo encontré vacío. ¿Y qué es el vacío sino ausencia de tiempo y espacio? El agujero negro donde se desintegran los sueños.
Ese día, de encarcelación viva, encontré ensangrentada la pared, que sollozando decía: La poesía no es un poema, ni un poeta. La poesía son todas esas horas del reloj que se repiten, que conmemoran un momento, una mirada, un gesto. No eres poeta, pero creas y eres creación.”




Danna Merchán.

lunes, 6 de octubre de 2014

POEMAS A LA NOCHE Y EL DÍA (I)


Tengo una serie de poemas a los que he titulado "Poemas a la noche y el día", y como su nombre indica, son dedicados a estos dos conceptos. Digo conceptos porque no describo la naturaleza. Tampoco pretendo dar una impresión de lo que ésta me transmite. Quiero, a través de las metáforas de la Noche y el día, plasmar estados de ánimo que sólo el Inconsciente me brinda.
Quiero que lean estos poemas de forma especial. Que se pongan en el pellejo del protagonista de cada uno de ellos. Este, el I, es la luna. La luna asesina, que ha roto el canon de belleza, de pureza. Sólo así, podrán entender lo que quiero transmitir:





I
Deseóse la luna
ocultar su ingenuidad,
su vil pureza,
sus labios rojos.
Hallándose a sí misma
en el témpano errante,
el dolor como guía.
los dedos ensangrentados,
convirtió la noche, en día.
Y el alba se desangra,
pidiendo clemencia,
afligida,
acordándose del día,
en que, sigilosa,
la luna la despojó
de su inocente risa.


Danna Merchán


domingo, 31 de agosto de 2014

METAMORFOSIS ELÍPTICA



Sonando Don't cry de Guns 'n Roses 

Talk to me softly, 
there's something in your eyes
don't hag your head in sorrow
And please...don't cry

No son pocas las ocasiones que me han preguntado si no soy capaz de escribir algo que no sea oscuro, algo 'bonito'. Desgraciadamente, sí. Sí soy capaz. ¿Quién no es lo suficientemente humano para no decir algo, que aunque no le salga del alma, suene 'bien'?
Yo siempre he preferido dramatizar, cultivar el olvido y hacerlo mío. Aunque él huya de mí. La 'felicidad' o simplemente la 'alegría' es demasiado monótona, ¿no os parece? 
Pero bien, hoy voy a escribir algo, que para variar, suene a poesía viva. No acostumbro a plasmar mis alegrías, confieso. Como la manzana más verde y más alta del árbol, también la más deseada, para mí el entusiasmo no nace del júbilo o regocijo. Mi inspiración es tan poco superficial que ni estos estados de ánimo me animan a escribir. 
Quiero dejar constancia, también, de que mis escritos no son autobiográficos. La literatura es toda una mentira, con antifaz de cordero, pero con un corazón de lobo que desgarra. 
No sabéis lo que es sangrar el alma, llamar, gritar a Nadie. Y que sólo te escuchen tus palabras. ¡ Esas eternas enemigas, del tiempo y del espacio, del continente y contenido que no significan Nada!
Pues bien, ésto te lo dedico a ti, Nadie, inspiración de mis poesías vivas, de mis continencias regulares, de mis ansias viperinas. A ti, ser que, como describió Bécquer en su rima XI :


(...)
Yo soy un sueño, un imposible, 
vano fantasma de niebla y luz; 
soy incorpórea, soy intangible: 
no puedo amarte. 

A ti, porque me dediqué a observarme a través de ti. A conseguir redimir mis lágrimas con el cauce desértico de tu marea, a rendirme a tu encanto envuelto en la masa de mi cuerpo. A sentirte en cada exhalación, dulce fragancia de jazmín. Logré descifrar cuáles son las notas exactas que entonan tu embriagadora voz, al pronunciar cada letra que me despierta los poros de la sinrazón, a reconocerla en cada onda musical, en cada labio mudo que desvanece en el cielo. Logré, sin más preámbulo, a soñar con tus sueños, a que me dediquen el tiempo necesario para admitir que, el ángel que vive en mí, despierta con la eterna lámpara de tu luz. Y la seguiré, aunque eso conlleve al No-ser infinito. Olvidada y desolada, porque la noche te sueña y te espera, y aunque no amanezca entre cera la madrugada, para ti, es la más anochecida capa.


Danna Merchán





domingo, 24 de agosto de 2014

Mi único anhelo


En esos días, que a falta de resignación, nace la impaciencia, -la cual sustituye la agonía, se reduce la energía, o se transforma, para dar paso a la nostalgia. Al falso anhelo. 
Y es que, después de todo, no puedo obviar mi condición de errática humana. Esbozaré quizá mi estrepitoso, y no por ello malintencionado, pedido a 'nosequién' en 'nosedónde'. Un espacio tranquilo y atento, me entrelaza y me transporta a una pesadilla. Aunque más que pesadilla, es un sueño feroz y rígido, pero como todo lo rígido, es lo más volátil que se pueda apreciar.
No se puede vivir sin una voluntad. De hecho, vivir sin voluntad es simplemente existir. Ya no hablemos de 'Convivir', acto el cual no puedes llevar a cabo sin antes tener esa perpetua ansia de VIVIR. 
En realidad, en esos momentos de maligna soledad - tomando las dos como adjetivos explicativos-, quisiera que me enterraran en algún lugar donde mis pensamientos no me alcanzasen. Parecerá absurdo, pero sucede que éstos son tan infinitos, que sé que en la tumba me rodearán y no me dejarán descansar. 
En ese 'lugar', la cabeza no me llamará a gritos sordos. El silencio será opaco y callado. El aire no respirará y mi piel, como materia inservible, se desvanecerá y mi eterna esencia, desaparecerá. Yo, - mi trozo de carne-, se pudrirá en la muchedumbre soledad. Nadie me recordará, ya que mi recuerdo es y será gris como mi existencia en la Tierra. 
Me señalarán ahí, todos, nadie, y no estaré sin estar bajo tierra.

Deseo que la araña obscura de mi cuarto teja esa guarida, mi guarida. Para yacer eternamente y despertar, si un caso, en el crepúsculo de mis sueños. 

Donde Nadie es nadie, y Yo no soy.


Danna Merchán





lunes, 11 de agosto de 2014

GRITOS DE ULTRATUMBA



Hacía tiempo que no me sucedía algo así. Y aunque el tiempo, hijo bastardo del incomensurable  Cosmos, no me ayuda, aquí estoy. Sangrando por los costados. Sembrando armonía y Caos, a pesar de este depresivo clima. 
Miro hacia adentro, y no veo más que polvo, suciedad que nunca debió quedar. Un día me prometí jamás prostituir mi alma como la mayoría de personas que escriben. ¿Y qué? Así me hallo. No soy buena haciendo confesiones. Es más, soy una cínica,- he aquí mi brillante 'confesión'-. Nunca he podido decir nada sobre mí sin que quedara encerrado en sintagmas incoherentes. ' Es que no se entiende lo que escribes' ¡Claro, amigo! No me interesa que se entienda. Hoy es un día en el que no necesito que no me entiendan. No puedo disfrazar más los gritos de Ultratumba. Porque son ellos, al fin y al cabo, los que se disfrazan de mí.
El ángel que habitaba en esa mirada se esfumó. No sé en qué momento le destriparon las entrañas y le arrancaron las pocas fuerzas que resguardaban sus puñales de oro. Ya no. Ahora es el que ronda en busca de algo mundano, de algo cercano. Sabe que no encontrará nada que le pueda sospesar, algo que le pueda aliviar esa herida mortal en el pecho. Se abre de vez en cuando y le arde. Vestigio infernal que le susurra cuánto tiempo mitigará su rostro volátil en la tierra. Ángel de nadie.




Danna Merchán

miércoles, 23 de julio de 2014

Eternidad e Infinitud

De Cóncavo a Convexo



Estando en el espacio determinante de mi vida, caí al abismo. Despreciando las migajas del olvido, abordé el silencio y rescaté las horas perdidas. Las noches me abruman y me arden fríamente. El cielo infernal me cuenta el instante muerto de un hachazo y me revuelve las entrañas con su alma de cordero. He cambiado una eternidad por un segundo de tu voz. He sentido lo que es la infinitud del viento en tu piel. Y ya no sueño, dulce agonía, como soñaría la palabra muda en el aire, sino que he aprendido a recordar al olvido. Tocándolo, acariciándolo como se rozan las notas musicales, como se acumulan los átomos en el espacio, desordenando el Caos.

Me enveneno con silencios, y paradójicamente, me reviven las palabras que jamás nacieron. Y ahí me hallo:  en un cuarto obscuro, resultante, pero anclado a mi alma como el reloj que para el tiempo en mis sueños. Las agujas empiezan a tambalear y aparecen seres inanimados e intento salir. Las cuerdas flojas que pisan mis manos se rompen, y caigo de nuevo en el bucle temporal y desfallezco. Despierto. Me encuentro de nuevo con un espejo cóncavo que me revive y me tienta. Le toco. Parece una línea fría, como un pincel punzante y me estremezco - esa no soy yo- . Me levanto. Me atrapa un murmuro por detrás y desvanece la línea y da paso al semicírculo. Me giro. La silueta ahora en un espejo convexo me palpa- soy real-. Se descuartiza la imagen y retrocedo en el tiempo.
La vida, los sueños, los seres, no somos más que imágenes que trascienden de Cóncavas a Convexas. Delirantes de emoción.

Danna Merchán



martes, 13 de mayo de 2014

Carta al Dolor


'Cuántas veces yo pensé volver, y decir que de mi amor nada cambió... pero mi silencio fue mayor, y en la distancia muero, día a día, sin saberlo tú...'

No sabía cómo empezar. Ni mucho menos cómo acabar. Pero las palabras sangran, y no puedo sanar sin llegar a dejar el orgullo de lado. 
Por otra parte, puede parecer una carta convencional, pero será algo que destruya no el fuego, ni mis manos, ni siquiera el olvido. Será algo que demolerá tu silencio. 
El tuyo, porque el mío te busca, acaricia tu fantasma, besa las entrañas de tu recuerdo. En el epicentro de tu esencia, doy toques con mis dedos para que aparezcas, pero sólo palpo tu voz: Entrecortada, ronca, apacible; dulce, embriagadora, magistral, con sabor al mejor fruto mezclado con miel. Su tacto es como el de los pétalos de amapola, cashmire, delicada, de seda. Y su color.... recordar su tonalidad me produce un pequeño escalofrío que me enciende las venas y me degüellan las ansias. Su pigmento es celestial, simple y llanamente. 
Siento dedicar palabras a alguien que no las va a leer, pero me desvanezco. Entiéndelo, ya no siento tu ausencia; lo que me duele es tu no-presencia en mis noches de insomnio voluntario, cuando arrullabas la voluntad de Morfeo y me vencías, y yo recaía en el placer de tus sedientas ganas. 
Tu no presencia. Te olvidaré, no miento. Sería cínica si dijese y afirmase que vivirás por siempre en mí, pero no es así. Te recuerdo ahora, en este momento, porque me hace falta tu voz y tu ser, pero mañana quizá te olvide. Hoy moriré, como muere la rosa al ser arrancada,para vivir decorando una habitación vacía. Yaceré en el cuarto del olvido, decorando mis días sin tu memoria. 
En este segundo me aflijo, te añoro. Duele las punzantes espinas clavadas, que las desgarro una a una y las dejo en mi cama. De noche, en la almohada, se cuelan en mis sueños y me rajan el corazón. 
Te olvidaré mañana, es cierto. Pero te recordaré siempre.
Absolutamente, nunca.


Danna Merchán







lunes, 5 de mayo de 2014

El Adiós a un muerto




I


Se me enciende el alma
del corazón, a las nubes del cielo.
El crepúsculo queda cojo 
y se queja en el zaherido viento;
en mi cama, plácido lecho
donde mora la agonía,
aprisiono, como gotas de perlas frías,
tu empozoñado recuerdo.


II


El aire se lleva el cauce 
del río de tu piel,
condenada sombra
de jazmín y de clavel;
La risa de la amapola,
delirante, aplastante,
recorre mis sentidos,
hasta emitir un dulce chasquido.


III


Me amarro a sus pétalos, 
melancolía de carmín,
y enciendo las velas 
que alumbran el camino
llevándome  a tu entierro.
Volarás en el silencio
donde yacen las olas
que mueren en mi cuerpo.
Y socorrer al moribundo tiempo
será mi vil destino.


IV


Me despido,
quizá sin un adiós,
como un ruiseñor 
que vuela hacia su precipicio
para el fatal suicidio;
me desquito
de mis andamios para así
mi veneno, 
venerarlo y resucitarlo.

Danna Merchán


Imagen: Suliman Almawash



lunes, 21 de abril de 2014

EL ECO DEL RELÁMPAGO




De todos los ecos de las voces del silencio, preferí el estruendoso ruido del relámpago.
Caminaba en dirección contraria, aquella tarde. Me sumergía, como de costumbre, en pequeños baños en el alba de los días, pero entendí por un momento, que la convicción era más potente que su anhelo. Y le vi pasar: pasos suaves, como el despliegue de las alas de una humilde golondrina. Despacio, andaba sin saber, que mis impetuosos ojos, sedientos por lo desconocido, le reconocieron. No subí en espuma, corté las alas. El olvido se apoderó de la línea invisible entre su esencia y la mía. Unas pupilas ondeadas por el balance de la gravedad, por la masa de mi cuerpo, por la relatividad del tiempo.
Encendí mis manos, cual encendedor apagado por la brisa de una gota de rocío, y me escapé. Me marché como lo hacen las rocas inmutables al ver pasar un temporal, un huracán hambriento de esencia rota, de indivisibles formas.
Sonrío al recordar mi idiosincrasia. Es relativo el hecho de sentir sin ser, de parecer sin llegar a estar.
Ahora todo está tan quieto. El frío escapa hacia los incisivos huesos que me aprietan el corazón. Líneas sin sentido, quizá un sentido amargo, trazo sin reconocer el camino que han de seguir.  
Ahora… soy incapaz de traducir las letras que me dicta el alma, sin forzar su sentido. Desaparecieron sus pasos, en aquel sueño, y desapareció consigo el sentido de las luces del viento que parpadean, que se manejan en mis infinitos sentidos.
Ahora escribo, probablemente, como un sordo que compone una melodía. Ciega, sin vista, sin ninguna pista de su rastro. Las huellas de sus pasos se quedaron ancladas por siempre en mis letras. Queriéndolo o no, estarán por siempre en mí. Y yo aquí. 

Danna Merchán


viernes, 11 de abril de 2014

TE PARECES TANTO A MÍ


Van Gogh


"Te pareces tanto a mí… o a mi otro yo. Tanto, que confundo los pretextos de tus sienes, con un sinfín de engaños que me desgarran. No sé diferenciar la brecha que separan tus palabras de mis actos parcialmente involuntarios – y nublados- , sin que una celda me ate a un recuerdo mudo.
Siento tu ausencia como vértigo abisal, como un arranque en el pecho. En mis vísceras, poso mis ansias y muerdo el corazón sin arrancar la cobertura de seda de mi cuerpo. En el vientre de mi sien, nace y brota la angustia, viperina avispa que pica mis entrañas, visceral deseo. Eso sucede cuando te apartas, te agotas, te evaporas en un mundo de sutil transparencia, de nubes rojas, de manantial fogoso.

Te asemejas tanto a mi pensamiento abstracto, dulce lúgubre alma del ocaso, que tu fantasma, abismal tormenta, se incrusta, cual manto de amapola jadeante, en la cornisa de mi piel. Y me rajan, y sangro por las esquinas, cuando mis piernas sacuden las llamas dormidas de la aurora. Con el pie izquierdo, o el derecho, me levanto en el cielo de los vivos, resucitando de dolor inerte, cual existencia apaciguada con tu vista, tus eternas pupilas anochecidas de fuego. Porque de todos, no sé cuál es realmente el muerto, si tú o yo."

Danna Merchán

lunes, 7 de abril de 2014

ABISMO


Y LOS VIVOS ESTÁN MÁS MUERTOS QUE LOS MUERTOS. Y LOS MUERTOS ESTÁN MÁS VIVOS QUE LOS VIVOS.


Abandoné la trinchera del olvido,
buscando un resquicio de mi piel.
Sin caminos, sin destino,
al lúgubre manantial de hiel.

Suplicios, arrastrando la esencia de su muerte,
hasta fugarse, inerte,
de su cruel 'sino'.

Mendigo, cual huérfano oxidado,
cual espíritu, que en vano,
predice la derrota de sus días.
Y me hallo perdida
en una ráfaga de fría brisa.


Resucita mi voz, ya deslucida,
y germina, en un sueño
que desprende olor a insecticida.
Me derrota,
me derriba
y a la deriva,
cual flor que germina
en el fatal suplicio,
encuentro dos palabras cojas
que me gritan:
“desalmada, ¡arriba!”

Danna Merchán

Imagen: Suliman Almawash






jueves, 3 de abril de 2014

SOMNI /SUEÑO



Este texto, lo escribí originariamente en catalán. Decidí, por tanto, ' tomarme la molestia', de traducirlo al castellano, y así poder subirlo. Cabe decir, en caso opuesto, que aunque sea el propio autor quien traduzca el texto, siempre se pierde algo de esencia. Lo cual, pondré debajo el original para quien prefiera leerlo en catalán. Es un relato de un sueño, algo surreal- no por ello un sinsentido-, pero sí algo envolvente y paradoxal. Más que un sueño, es algo que 'deriva de'. 








‘Es importantísimo el caso del hombre que ha llegado a una avanzada madurez, y ha roto todos los lazos de los amores y las amistades primeras, que se siente vecino de la muerte, y que puede decir como Goethe, en la dedicatoria de Fausto: Mi canto resuena en las multitudes desconocidas’ Josep Maria de Sagarra.

 Dedicaba unos segundos a aquellos pensamientos, mientras mi alma meditaba intranquila por todo aquello sucedido. Un hombre nunca acaba de crecer en palabras, en sentimientos. La madurez parece que brote de un sentimiento ajeno a la persona. Miraba mi mente y parecía que la tuviera delante, como un escaparate, o peor todavía para la palabra humana: como un espejo. La sombra de mi recuerdo me mostraba cada sospecha pasada, callada por cuatro toques de timbal.  Me desvanecía de manera invisible, resultado de todas las convivencias absurdas con las meditaciones.
En aquel segundo, marcado por el Tic-Tac del reloj, el sueño desapareció. Me quedé brillando como una estrella perdida, como un cometa en el vacío del Universo, perdida entre mil palabras mezcladas, una lengua absurda. ¿Palabras?, ¿Qué son?, ¿Recuerdos, para qué sirven? La Nada contesta sin cruzar una sola letra conocida por mi entendimiento: lo ahoga, en cualquier pozo sin agua. Después de persuadir al tiempo, casi infinito, las manos se pusieron de acuerdo para escribir lo sucedido en el sueño abismal. Una lámpara fría (al tacto poderoso del cielo afectado), me quemó la punta de los dedos como fuego eterno de brasa. Me encendió el espíritu que dormía, despierto, en un sitio desconocido. Y sí, paradoxalmente, mi espíritu, contradictorio a todo aquello cognoscible, se despierta cuando duermo.
Una pequeña y perezosa hoja de roble, me desconcentra con su vivo color. El fulgor de esta hoja me desconcierta. Cierro los ojos, buscando la última palabra pronunciada, pero únicamente encuentro la imagen de un bosque seco.
Aquel sueño, en dos segundos, murió. 






***

‘És importantíssim el cas de l’home que ha arribat a una avançada maduresa, i ha trencat tots els lligams dels amors i les amistats primeres, que es sent veí de la mort, i que pot dir com Goethe, en la dedicatòria de Faust: el meu cant ressona a les multituds inconegudes’. Josep Maria de Sagarra.


Dedicava segons a aquells pensaments, mentre la meva ànima meditava intranquil•la per tot allò succeït. Un home mai acaba de créixer en paraules, en sentiments. La maduresa sembla que brolli d’un sentiment aliè a la persona. Mirava la meva ment i semblava que la tingués al davant, com un aparador, o pitjor encara per la paraula humana: com un mirall. L’ombra del meu record m’empassava cada sospita passada, callada per quatre tocs de timbal. Em deixondia de manera invisible, resultat de totes les convivències absurdes amb les meditacions.
En aquell segon, marcat pel tic tac del rellotge, el somni desaparegué. Em vaig quedar brillant com un estel perdut, com un cometa en el buit de l’univers, perduda entre mil paraules mesclades, una llengua absurda. Paraules? Què són? Records, per a què serveixen? El no-res contesta sense creuar ni una lletra coneguda pel meu enteniment: l’afoga en qualsevol pou sense aigua. Després de persuadir un temps quasi infinit, les mans es van posar d’acord per escriure allò viscut en el somni abismal. Una llàntia freda ( al tacte poderós del cel afectat) em va cremar la punta dels dits com foc etern de brasa. Em va encendre l’esperit que dormia, tot i despert, en un indret conegut. I sí, paradoxalment, aquest meu esperit, contradictori a allò cognoscible, es desperta quan dormo.
 Una petita i mandrosa fulla de roure em desconcentra amb el seu viu color. El fulgor d’aquesta fulla em desconcerta . Acluco els ulls, buscant l’últim mot pronunciat, però únicament trobo la imatge d’un bosc sec.
Aquell somni, en dos segons, va morir.

Danna Merchán 

lunes, 31 de marzo de 2014

EL VACÍO





"Blanco marfil era la almohada 
que escurrió tus entrañas de madrugada.
Me hallé en un paraíso de jazmín
con el olor que dejaba tu respiración.
Me acurruqué en Venus, hechizada,
y encontré el duende que en ti, habitaba.
Destello de luz infinito, 
volaré hacia ti, hasta que me quemen las alas. 
Entonaré la nota imposible para que tu alma
me escuche, desde tu alcoba, a mi espalda.


Pintaré el cielo donde habitaremos
cuando el mundo cese de su injuria,
 crearé palabras que sólo tú comprenderás,
construiré castillos de pluma en el mar. 
Suplicaré al viento que te cuente las noches
que invocaré espectros que te llevarán:
el reflejo de mi alma, para que la beses,
el reflejo de mis besos, para que no te alejes."


Danna Merchán



Foto: Suliman Almawash



viernes, 28 de marzo de 2014

Desarmando un mito



El adoctrinamiento nos lleva a los prejuicios. Incluso adoctrinar en contra de los prejuicios y/o en contra de las doctrinas, es contraproducente.
Ha llegado la primavera. Llevamos una - o dos- semanas en ella. Ciertamente no lo sé exactamente, porque últimamente tengo la percepción del tiempo nula por completo. Pero algo sí sé y es que el tiempo se ha vestido de funeral. Yo también.
Estoy acostumbrada a escuchar lo que todos decís, o dicen, acerca de esta estación. Suele decirse que es preciosa, y que germinan las flores, y los deseos. Yo puedo decir que la mía es fúnebre, lúgubre y se viste de luto.
Llevo ya unos 5 años despertando, e hibernando tanto que quizá esta estación está como en un invernadero. Soy como la planta, que por no ser, y por pretender, se queda a medio camino entre artificial y descomprimida.
Nótese la ironía. Yo jamás he pretendido llevar la contraria, simplemente ha sido inevitable. Y quizá por mi falta de fe en las cosas poco trascendentales, sé muy bien lo que detesto: el adoctrinamiento. O simplemente los tópicos.
Muchos pensarán ¿qué tiene que ver? Nada, absolutamente. No trato de dar mi visión objetiva - ni siquiera subjetiva- de nada. Porque no me interesa.
He perdido el hilo del texto, lo siento. Es viernes ¿y qué? posiblemente termine la noche escribiendo y diciendo mentiras, como de costumbre. O inventando falacias por los rincones de mi oscuro aposento. Quizá deslumbre el foco de luz y quede ciega la bohemia, sin sentido alguno. Poco transcendente. La primavera ya llegó - tarde, para vuestro daño, temprano, para mi mal- y las 'flores florecen'. Yo florezco, pero en mis sueños, donde saco las fuerzas para avanzar hacia un camino inexistente, creado por cualquier vestigio de esperanza que aún quede en un alma sombría.
Seguiré siendo, siempre y cuando no deje de ser. 
Quiero que tengan en cuenta que lo que yo hago, mayoritariamente, es literatura y no eternas reflexiones. Y en literatura todo son mentiras, disfrazadas de algo de verdad, ergo todo lo que he escrito, no se crean ni la mitad. O sí. Quizá pueden creer la mitad y así aprenden a leer entre líneas.


Danna Merchán